PROTECCIÓN PARA EL PUENTE DE CIUDAD DE LA PAZ

PROTECCIÓN PARA EL PUENTE DE CIUDAD DE LA PAZ

La diputada Bárbara Rossen, representante de Fuerza por Buenos Aires, impulsa un proyecto de ley que busca proteger de forma definitiva el Puente Ciudad de la Paz, proponiendo su catalogación con Nivel de Protección Estructural. Esta iniciativa surge como respuesta a un sostenido reclamo vecinal que exige preservar la histórica estructura ferroviaria y desestimar cualquier posibilidad futura de reemplazo o demolición. La propuesta normativa dispone la incorporación del viaducto al Listado de Inmuebles Catalogados Singulares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dentro del Código Urbanístico, lo que obligaría al Poder Ejecutivo a registrar formalmente dicha catalogación.

Al fundamentar la iniciativa parlamentaria, Rossen destaca el profundo valor histórico del puente ubicado sobre la calle Ciudad de la Paz, entre Dorrego y Concepción Arenal. Esta estructura, que atraviesa las vías de los ferrocarriles Mitre y San Martín uniendo los barrios de Palermo y Colegiales, data de 1916. Fue construida originalmente por la compañía de tranvías Tramway Central —propiedad de los hermanos Julio y Federico Lacroze— para la circulación de la línea 15, que vinculaba Retiro con Villa Urquiza. Aquella obra representó un hito tecnológico tras la electrificación del servicio iniciada hacia 1900, permitiendo superar la tracción a sangre y fomentando una expansión urbana que, para fines de 1880, ya contaba con 240 kilómetros de red y transportaba a millones de pasajeros anualmente.

Sobre esta base, la diputada resalta que el Puente Ciudad de la Paz es un viaducto de acero remachado al estilo inglés, representativo de la arquitectura ferroviaria que se extendió por todo el país. Con una extensión de 52 metros, fue construido con acero de alta resistencia y hierro fundido, materiales que frecuentemente eran prefabricados en Inglaterra y ensamblados en el lugar. Sus uniones, realizadas mediante remaches instalados en caliente, otorgan a la estructura la flexibilidad y fortaleza necesarias para maximizar la resistencia al peso. Tras el fin del sistema tranviario en la década del sesenta, el puente fue adaptado para el tránsito vehicular, cumpliendo un rol clave en la conectividad urbana —especialmente como alternativa a la avenida Cabildo— hasta la inauguración del viaducto Carranza en 1994.

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