AGROECOLOGÍA PARA LA CIUDAD
Se presentó un proyecto en la Legislatura porteña para promover en la ciudad de Buenos Aires prácticas agroecológicas como un sistema articulado de producción, distribución, consumo y compostaje. La iniciativa es promovida por el diputado de Proyecto Sur, Pablo Bergel.

El equipo legislativo Verde al sur presentó este jueves en la Legislatura porteña un proyecto de ley de Agroecolología Urbana para la ciudad de Buenos Aires. El objetivo del proyecto es promover prácticas agroecológicas como un sistema articulado de producción, distribución, consumo y compostaje. 

Esto se logra mediante la promoción y el sostenimiento de la agricultura urbana, las ferias y mercados agroecológicos y el compostaje, integrando niveles familiares, institucionales (escuelas y hospitales), barriales y comunitarios.

“Se trata de una política ambiental, productiva, alimentaria, social y sobre todo cultural. Apuntamos a ‘ruralizar la urbanidad’, reparar la separación y extrañamiento históricos de los habitantes urbanos respecto de la naturaleza, las fuentes de su alimentación y su vida. Otra ciudad, otra urbanidad es posible y hacia ella nos orientamos”, expresó el diputado de Proyecto Sur Pablo Bergel, coordinador del equipo.

Asimismo se pretende reducir la generación de residuos orgánicos y colaborar con la reconstrucción y recomposición del suelo de la Ciudad, además de reducir la huella ecológica de la ciudad y crear condiciones para contribuir a la mitigación y adaptación al Cambio Climático.

La interpretación y aplicación de la ley estarán sujetas al cumplimiento de los principios de construcción de sistemas productivos económicamente viables, ambientalmente sustentables y socialmente justos, la preservación de la biodiversidad, la promoción de la soberanía alimentaria y de sistemas de producción y distribución, dirigidos al desarrollo de los mercados locales, solidarios para fomentar una cultura asociativa y comunitaria de responsabilidad ciudadana en el consumo.

Una condición de posibilidad imprescindible para poder instalar estas políticas públicas, es defender con uñas y dientes los espacios urbanos actual y potencialmente disponibles y recuperables para estos usos. “Ni un metro cuadrado más de cemento en una ciudad que ya tiene más de 300 mil departamentos ociosos”, agregó Bergel. Los jóvenes, las asociaciones vecinales, la escuelas, las comunas, serán los protagonistas de este gran cambio de modelo de civilización urbana.

“Dirán que estamos ‘del tomate’. Pero la agroecología y las huertas urbanas ya se realizan con mucho éxito en Rosario, Montevideo y en muchos países y diversas ciudades de Europa y Latinoamérica. En Buenos Aires existen estas prácticas de forma aún embrionaria, la intención con la sanción de esta ley es impulsar una política de estado y la voluntad política imprescindibles para que Buenos Aires y los vecinos puedan reconciliarse con sus alimentos y su naturaleza”, finalizó Bergel. 

El proyecto recoge contribuciones de muchos especialistas y experiencias, y será sometido a discusiones de expertos y de la sociedad civil en próximas jornadas de encuentro y debate en la Legislatura porteña.

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