EL METROBUS ARRASA CON EL VERDE DE LA CIUDAD

Algunos árboles se trasplantan y otros se talan. El trabajo se hace de noche. También afectará a la Plaza de la República. Un recurso de amparo reclama paralizar la obra y remediar el daño ambiental provocado.


El sonido de las raíces que crujen se escucha en medio del silencio de la noche. Una grúa intenta levantar el tronco de un palo borracho mientras una topadora tira hacia el costado, tratando de vencer la resistencia del árbol. Las dos máquinas lo tienen enlazado con sogas, mientras dos hombres golpean con palas de mano la tierra de las raíces y un tercero las recorta con la motosierra. Casi dos horas les costó sacar el árbol en la plazoleta central de la Avenida 9 de Julio, a la altura de Chile, con aparente destino de trasplante. La operación, impulsada por la misma gestión que proclama una “Ciudad Verde”, se realiza en horas de la noche, cuando la actividad en la avenida se reduce al paso apurado de algunos vehículos. Se trata de las obras para construir el metrobús, un corredor para la circulación rápida de colectivos en el centro de la avenida, que prevé el levantamiento de las plazoletas centrales a lo largo de doce cuadras y su reemplazo por dos anchas hileras de cemento. Un ex legislador presentó ayer un recurso de amparo para frenar las obras, argumentando que los trabajos “están destruyendo el paisaje cultural urbano de la 9 de Julio, referencia mundial de la Ciudad de Buenos Aires, uno de los espacios más emblemáticos de nuestra ciudad” (ver aparte). Además, considera que la obra “es ilegal porque no fue aprobada por la Legislatura”. Y reclama que se declare nula la licitación de las obras y se proceda a la “recomposición del ambiente dañado”.
“En medicina, esto se llama iatrogenia: para resolver un problema se crean otros más graves. Es una barbaridad eliminar estos parques para acortar un poco el tiempo del transporte”, dijo a Página/12 el arquitecto Rodolfo Livingston, integrante de ProAmba, una organización que, junto a la Red por el Patrimonio, evalúa la presentación de otro recurso de amparo para frenar la obra.
El cuestionamiento no es sólo ambiental o paisajístico, sino que apunta al sentido de la obra. “No encontramos antecedentes en el mundo donde por encima de una línea de subte (la C) se construya un metrobús”, dijo a este diario Facundo Di Filippo, del Partido Social de la Ciudad, uno de los firmantes del amparo.
El metrobús ocupará dos carriles por mano en el centro de la 9 de Julio, desde la avenida San Juan, al sur, hasta Arroyo, en el norte. Por allí circularán en ambos sentidos, de punta a punta, diez líneas de colectivos. Habrá en total cinco paradas, cada cuatro cuadras, pero cada una tendrá una extensión promedio de 200 metros, para permitir la detención de las unidades de todas las líneas. Las autoridades estiman que permitiría reducir a 20 minutos el tiempo de recorrido que hoy demanda 40 o más.
Hasta ahora, la construcción del primer tramo, desde la avenida Belgrano hasta Sarmiento, sólo afectó un pequeño cantero central. Lo mismo ocurrirá desde Lavalle hasta Córdoba. Esa etapa debe estar terminada antes de que empiece marzo. El problema para los espacios verdes se genera desde Belgrano hacia el sur, donde en el centro de la avenida se abre una plazoleta de veinte metros de ancho por cuadra, hasta San Juan. Allí hay plantados frondosos árboles, entre ellos tipas, jacarandás y palos borrachos. La misma situación se plantea desde Córdoba hacia el norte, hasta Arenales. En total, son doce cuadras, con una superficie equivalente a tres plazas con una superficie de una manzana.

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