A 40 AÑOS DE SU ASESINATO
Legislatura: Ritondo y autoridades descubrieron una placa en homenaje a Rucci 
El vicepresidente 1° de la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires, Cristian Ritondo, encabezó esta tarde, el acto de descubrimiento de la placa por el 40° aniversario del asesinato del Secretario General de la Confederación General del Trabajo, José Ignacio Rucci.
“José había logrado sintetizar bajo su liderazgo sindical las vertientes argentinistas que encontraban su cauce en la figura de Perón. Y el sueño de la Argentina grande, justa y soberana era posible con un brazo sindical representado por Rucci y un brazo político representado por Perón. Entre ambos abrazaban la causa de los trabajadores apoyada por el 63% de la sociedad, en elecciones libres”, expresó Ritondo, luego de comunicar la adhesión Hugo Moyano, Secretario General de la CGT Azopardo.
Y agregó “cuando decimos que Rucci murió por argentino y peronista estamos diciendo precisamente eso: que para ser peronista hay que ser un buen argentino, amar el patrimonio cultural heredado y transmitirlo a las presentes generaciones. Este es el legado de Rucci. Una asignatura pendiente”.
La placa colocada en la calle Avellaneda 2953, lugar donde se llevó a cabo la balacera que terminó con su vida, contiene la frase “Aquí fue asesinado José Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT, el 25 de septiembre de 1973. Homenaje de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al cumplirse el 40° aniversario de su muerte. 25/09/2013”.
Participaron del acto el legislador del Pro y candidato a renovar su banca el próximo 27 de octubre, Roberto Quattromano; la hija de José Ignacio Rucci y diputada nacional por Unión Pro, Claudia Rucci; el presidente de la Comuna 7, Guillermo Peña; el presidente de la Comuna 11, Carlos Guzzini; autoridades de la Legislatura entre las que se encontraban el Secretario Parlamentario, Carlos Pérez, y el Secretario Administrativo, Marcelo Sosa; además de invitados y vecinos del barrio de Flores.
Por último, Ritondo indicó que de Rucci queda su ejemplo de lucidez, de coraje, de lealtad: “Lucidez para ponerse a la altura de las circunstancias. Coraje para expresar los intereses vitales de la nacionalidad. Lealtad para caminar junto al pueblo por la ancha avenida de lo nacional y lo popular”.
José Ignacio Rucci nació en el año 1924 en Santa Fe. De orígenes muy humildes, viajó a la Capital Federal gratis y, luego de algunos empleos, comenzó trabajar en la Ballester-Molina, una fábrica nacional que producía armas, donde comenzó a ejercer su oficio de metalúrgico. En esa época conoce a Hilario Salvo, dirigente de peso de la recientemente creada Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Cuando se produjo el golpe de estado del año 1955, Rucci ya era el conductor de un grupo importante de la Compañía Argentina de Talleres Industriales y Anexos. A partir de ese momento, se sumó a la ‘Resistencia Peronista’ y su figura comenzó a cobrar relevancia.
A comienzos de 1960, llegó a desempeñarse como Secretario de Prensa de la UOM, pero renunció al cargo por encontrase en contraposición con la línea política que quería imponer Vandor, quien por entonces era el Secretario General.
Rucci fue electo como titular de la Confederación General del Trabajo. Su objetivo era claro: “nada sin Perón”; y se destacó como uno de los promotores más importantes del regreso de Perón al país.
Trabajó para que se firmara entre la CGT, la CGE y el Ministerio de Economía el Acta de compromiso Nacional conocido como ‘Pacto Social’ y afirmaba: “Yo sé que con esto estoy firmando mi sentencia de muerte, pero como la Patria está por encima de los intereses personales, lo firmo igual”.
Dos días más tarde de que triunfara la fórmula Perón-Perón,  José Ignacio Rucci pasó la noche del 24 de septiembre en una vivienda de la calle Avellaneda 2953. Al mediodía del martes 25 cuando cruzaba la calle, recibió una impresionante balacera proveniente de casas vecinas, y fue asesinado en el acto.
A cuarenta años del hecho, los responsables de su muerte nunca reconocieron de manera pública el asesinato del líder sindical; coexisten diferentes hipótesis sobre la autoría del mismo. El propio Perón afirmó en el velorio: “Me mataron un hijo”, “estos balazos fueron para mí, me cortaron las patas”.

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