DEBUT, VICTORIA Y GLORIA PARA ARGENTINA EN EL MUNDIAL 2026
El llanto tras su primer gol fue un desahogo. Esbozó algo cuando terminó el partido. “Fue una cuestión ajena a lo deportivo. Pasé unos días difíciles y complicados. Agradecido a la delegación y a todos mis compañeros. Siempre estuvieron a mi lado y me dieron fuerza para que esté bien”. El capitán vive momentos familiares complejos. Parte de los suyos lo acompañaron a miles de kilómetros. Él les habló con el corazón y respondió con lo que mejor sabe hacer.

La leyenda se hizo aún más grande. Aunque nadie puede exigirle más, él se empeña en seguir superando metas. En el estadio Arrowhead de Kansas City, en el país que lo acobijó para un retiro tranquilo, Messi se convirtió en el jugador con más mundiales jugados en la historia, 6, una marca que Cristiano Ronaldo puede alcanzar este miércoles. Con su hat trick se transformó además en el máximo anotador en las Copas del Mundo, con 16, al igualar la marca del alemán Miroslav Klose.
Fiel a su estilo, intentó despojarse de sus méritos: “Es un honor estar al lado de Klose, Ronaldo y Mbappé también están. Al final es estadística y nada más, si bien es un orgullo competir con todos ellos. No significa nada. Ronaldo es uno de los más grandes y no está primero, así que queda solo en una estadística”.
A los 16 minutos, Argentina no encontraba espacios para penetrar la defensa argelina, hasta que De Paul metió un pase filtrado que dejó al capitán de frente al arco. Pique en velocidad en diagonal y zurdazo al ángulo de Luca Zidane. Antes le habían anulado un gol tras una gran definición. Se animó a un tiro libre desde lejos. Tuvo explosión en los últimos metros y se fue al descanso como la gran figura argentina. En la segunda parte vendría lo mejor de su repertorio.
A los 14, el capitán apareció por la izquierda. Nicolás González envió un centro atrás y un rechazo de cabeza de un rival le quedó a Alexis Mac Allister. El mediocampista le pegó potente y Luca Zidane dejó un rebote largo. Por allí apareció Messi en el área y de derecha puso el 2 a 0.
El tercero llegó con otro zurdazo desde afuera del área, esta vez bajo y esquinado, tras un pase de Nicolás González. En pleno festejo hizo gestos al banco y pidió el cambio. El estadio entero se preparaba para la primera gran ovación de este Mundial.
Con esta actuación quedaron sepultadas las dudas que el mismo crack planteó apenas levantó la Copa en Qatar, cuando puso en duda su continuidad en la selección. En estos tres años y medio desde que se probó la capa para la levantar la copa, el capitán nunca terminó de bajarse. Eligió ir paso a paso.
