29 DE OCTUBRE: DÍA MUNDIAL DEL ACV

29 DE OCTUBRE: DÍA MUNDIAL DEL ACV

En Argentina y en el mundo el ataque cerebro vascular es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad. Este año se publicó una actualización de guías médicas según las cuales aumentaría el número de pacientes que pueden acceder a una terapia que disminuye las secuelas.

El ataque cerebro vascular (ACV) se produce por una alteración súbita en la circulación cerebral. Ocurre cuando se obstruye el suministro de sangre a una parte del cerebro por oclusión de una arteria (ACV isquémico) o cuando una arteria del cerebro se rompe (ACV hemorrágico). Este episodio suele dañar o matar partes del órgano, por lo que su atención de forma inmediata es fundamental para mejorar la calidad de sobrevida de quién lo padece.

“La prevención sigue siendo la medida más importante para disminuir la discapacidad, por esa razón recordar que dejar el cigarrillo, controlar la presión arterial, una dieta baja en grasas y la realización de ejercicio físico en forma regular constituyen los primeros cuatro pasos para evitar el ACV”, dice el Dr. Javier Goland, Jefe de Sección Vascular en la División Neurocirugía del Hospital de Clínicas de la UBA (MN 89.032).

Este año, a partir de nuevas recomendaciones médicas, basadas en la experiencia de múltiples centros de los Estados Unidos, se ampliaron las opciones de tratamiento. “En algunos pacientes, el tratamiento por vía intravenosa puede administrarse hasta 9 horas después del inicio de los síntomas, en lugar de las 4 horas y media habituales. También se extiende hasta 24 horas el plazo para realizar una trombectomía, un procedimiento que permite extraer el coágulo que bloquea una arteria, y se incorpora su uso en casos de obstrucción de la arteria basilar”, explica el Dr. Goland.

Agrega que ahora “se contempla tratar a pacientes con áreas de daño cerebral más extensas y a niños, y se incorpora un nuevo medicamento, disponible en Argentina, como trombolítico endovenoso que permite administrar el tratamiento más rápidamente. Estas actualizaciones aumentan el número de pacientes que pueden acceder a una terapéutica que disminuye las secuelas en un porcentaje de casos”.

Según el médico, hasta fines de 2025, en los casos de ACV isquémico, los pacientes que llegaban a la guardia dentro de las primeras 4 horas y media podían recibir un medicamento por vía intravenosa para disolver el coágulo. Este tratamiento permitía que alrededor del 35% de los pacientes recuperara la normalidad. Si la obstrucción afectaba arterias más grandes, como la carótida interna o la arteria cerebral media, también podía indicarse una trombectomía, un procedimiento que permite extraer el coágulo mediante un catéter, con resultados de recuperación similares.

¿Cómo actuar si se presentan síntomas?

El ACV se manifiesta por un déficit neurológico repentino (falta de fuerza o sensibilidad en una mitad del cuerpo, trastornos en el habla, asimetría en la cara) y/o cefalea intensa, instalado en el curso de minutos u horas. La localización del déficit en el cuerpo indica la zona del cerebro afectada y la magnitud de los síntomas refleja el tamaño de la lesión.

Ante la aparición de un ACV, lo primero y más importante es contactar de inmediato a los servicios de emergencia. Es fundamental no dudar en mencionar la sospecha de este episodio al llamar, ya que puede acelerar la atención adecuada.

El ACV se puede prevenir. Entre las principales recomendaciones de los especialistas, se destacan:

Alimentación equilibrada: se sugiere incorporar al menos cinco porciones diarias de frutas y verduras, seguir un patrón alimentario similar al de la dieta mediterránea —que prioriza el consumo de aceite de oliva, frutas, nueces, vegetales y cereales integrales—, y reducir la ingesta de grasas saturadas y grasas trans.

Actividad física regular: el ejercicio aeróbico ayuda a disminuir la presión arterial, elevar los niveles de colesterol HDL (colesterol “bueno”), mantener un peso saludable, controlar la diabetes y reducir el estrés. Se recomienda realizar al menos 30 minutos diarios de caminata, trote, natación, andar en bicicleta o hacer otra actividad aeróbica, la mayoría de los días de la semana.

Evitar hábitos nocivos: abandonar el consumo de tabaco, alcohol en exceso y drogas ilegales es clave para reducir riesgos cardiovasculares y neurológicos.

Controles médicos periódicos: realizar chequeos de salud de manera anual permite detectar y tratar precozmente factores de riesgo asociados al ACV, como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado o arritmias.

Cuidado cardiovascular integral: en personas con antecedentes clínicos o condiciones como hipertensión, dislipidemia o trastornos del ritmo cardíaco, es fundamental mantener un seguimiento médico estricto y un tratamiento adecuado.

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